Reseña de “Flamboyant” en Made in Metal

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Texto: José Arias
Fuente: Made in metal

D. Donnier and His Bones se autotitulan el futuro del rock mestizo, y como todo buen rock que mezcle de todo, su música es alegre y bailable.

¿De donde son? De múltiples destinos desconocidos como ellos mismos dicen. Sin embargo en “Turn Your Face” se enredan con el rock latino y  hasta ponen algo de son y a continuación sueltan “Sweet Marie and Billy the Kid” que es algo así como un blues pero algo más alegre de lo normal, al igual que el inicial “Nobody Home”.

Este es un ejemplo de hasta dónde puede llegar la banda, tocan de todo, pero hay mucho de latino y fusión, cero metal, algo de jazz, blues y country, y mucha alegría en todo. “Won´t you be my Friend” tiene bastante de funky y recuerda, por su letra a la famosa canción de War que se titular “Why can’t we be friends?”, aunque en la de D.Donnier hay mucha más modernidad en la concepción de la música.

Aunque la banda nació en el 2008 no es hasta ahora que debutan discográficamente.

Si un músico tiene aquí especial protagonismo, ese es Manolo Alcalá. Como define en su página de Facebook, “es el hombre que toca el bajo, ese instrumento que no sirve para nada porque en una grabación no se oye y en un directo se oye tanto que toca mucho los cojones”. Pues nada de eso ocurre aquí, el músico hace muy buenas líneas de bajo que se escuchan en cada momento y es capaz lo mismo de marcar un blues que un funky que una salsa. Lo mismo marca el compás con métrica que con síncopa, y le da a la banda una versatilidad muy alejada de la monotonía de otros bajistas.

En contraste, Enrique de la Cueva es preciso a los tambores, algo que ayuda a la sección rítmica completada por Miguel Lama, que además se marca unas buenas claves en algunas canciones, “Coconuts” es un buen ejemplo de su desarrollo.

Las guitarras, a cargo de Nacho Pérez y Angel Valera, y donde también el francés D. Donnier pone sus dedos de vez en cuando, tienen papel protagónico en muchas canciones, ya sea por buenos solos de corte setentero, ya sea por armonías creadas por la mezcla de ellas, como ocurre en “Avec Toi”, una canción cantada en francés pero que recuerda extrañamente al Buena Vista Social Club.

Los riff más fuertes del disco lo tienen la parte intermedia de “Reach me” y el inicio de “Little Bricks”,  que apoyado por la armónica de Scott McLain le da un toque sureño, mientras en segundo plano suena el banjo. El solo es muy Hendriniano, algo que se hace sentir en otros momentos del disco, pero no tan intensamente. En “Sick 2.0” vuelven a cantar en francés, que alternan con inglés en otros temas y hasta algunas frases en español.

Mientras “Stabbed” se m antoja algo irlandesa, el latinaje regresa con “Free”, algo aflamencado, con un texto alegre y percusión latina, con un cencerro marcando durante el estribillo. La alegría musical regresa con “Hell monkey boogie”, contrastando con al melancolía del cierre del disco, “Reach me”, que me parece es la única canción que en algo desentona, sobretodo en los primeros versos, pero cambia de melodía y va alternado entre ambas.

Disco para disfrutar de la música libremente, sin ataduras ni prejuicios, como mismo lo hace D. Donnier & His Bones.